Diálogos interrumpidos

Nunca sé lo que quieres decir

Tenemos conversaciones extrañas

Pues confundimos el sujeto o la anécdota

Podemos tardar días en darnos cuenta

Del equívoco

Entonces

Decimos A qué te refieres?

Hablas de tal cosa?

Es así?

Lo decimos dos tres veces

Hasta que de nuevo

No llegamos a ninguna parte

Sería divertido por otro lado

Tener charlas en una calle de un solo sentido

Tu espalda mira mi rostro

Y yo miro no sé

Algo

Que no tiene nombre

Continuidad

Acaso no molesta a nadie más

la comida dejada a medias en las escenas de series o películas

los tragos sin acabar

la mesa recién puesta que, por alguna razón, resulta abandonada

¿Nadie?

Qué decir de las conversaciones que no cierran en medio del drama o la confesión sentimental

las puertas abiertas

el abrigo mal colocado

Detalles de continuidad le llaman

al que se peina de un lado y sale del otro en la escena siguiente o si mueven las lámparas de sitio

No puedo. Es demasiado

le gana a la historia, a la producción

quiero que la gente regrese a comer esos banquetes intocados

pero nadie vuelve nunca sobre sus pasos

poética del vaso

hay un vaso en la mesa

no piensa nada del día, ni del clima

ni de quién lo trajo al mundo

es un vaso transparente y el líquido que posee

debe medir un par de dedos

el vaso no quiere nada de la vida

y si se cae, alguien más limpiará su cuerpo

hecho trizas,

eso lo deja, por otro lado, mucho más tranquilo

quién sabe por qué

oración a destiempo

a veces temo, señor

por lo invisible

por lo que se acumula en el fondo del vaso

y de la noche

ese asiento definitivo, absoluto

que llega hasta nosotros como una flecha o una bala con nuestro nombre

temo señor

por lo que no nos tocó vivir

por la alegría de esa vida otra

acaso más despreocupada del dinero, señor

que bien sabes hace falta

temo señor

por las cientos, miles de mujeres que llaman a mala hora

del banco buscando a alguien

o los ancianos que acomodan víveres en el súper y ganan un sueldo de monedas

nunca en billetes

temo por mi hermano, señor

por mi madre obesa

por mi padre muerto

por mis niños entusiastas por regresar a la escuela

temo por todo y todos, señor

por esto llamado ansiedad

que hace que me paralice en la fila del súper sin saber qué hago ahí

en un lugar con tanta luz

no sé a qué vine al mundo, señor

nunca tuve una señal

que me advirtiera o celebrara el hallazgo de una misión

quise ser libre, señor

amar,

darme

y nadie nunca dijo Es por aquí

siéntate, te traigo un té, descansa

mi vida fue de trabajo

eso fue

dolor permanente en la baja espalda

dolor en las rodillas

cincuenta años de terror absoluto por vivir

sentada

qué logré señor, con todo,

salvo una conciencia ambigua de lo que debía hacer por los demás

amar, entregar

darme

nunca, por ejemplo vi el cielo al regreso del trabajo señor

y creo, con todo lo que viví

que eso no tiene perdón

de ninguna manera

las dos madres

esta semana soñé a mi madre dos veces

en esos sueños es muy joven, sonriente y bien vestida

ella nunca se ha vestido bien

lo que me llamó la atención

quizá cuando era joven se vestía increíble y luego se cansó

y mi hermano y yo la conocimos como es: cansada y vestida para la casa

para no salir

porque odia salir

a cualquier parte

ve programas de tv de viajes

de recetas

de concursos de chefs en pueblos pequeños de Inglaterra

sabe todo sobre la crianza de cabras en la región de Murcia

y de quesos

pero detesta salir a unos pasos de su entrada

me gustó conocerla en esos sueños

viájabamos por una selva, había chozas y gente pobrísima en las orillas de un río

vi serpientes en el agua

pero ni ella ni yo teníamos miedo

era joven y bien vestida, feliz, en ese barquito en medio de una vegetación

tremenda

no sé a dónde íbamos

o qué íbamos a hacer

pero yo estaba feliz por estar con ella y su belleza correspondía al lugar

como una película vieja en Indochina

una mezcla de lugares del mundo: manglar, selva

no quise despertar

quería seguir ahí donde yo era yo misma

y mi madre una mujer fantástica

oficios

lety, ese es su nombre

lety sabe mucho de la vida y del cuerpo y del dolor

da masajes relajantes

comienza por la cara y termina con los pies

es dedicada y se encomienda a Dios

en cada sesión

le pregunté qué es lo más extraño que le ha pasado en tratamiento

y me dijo que una clienta era especial

no podía ser tocada por nadie

poco después de haber empezado a darle el masaje lety

sintió que se iba a desmayar, se le nubló la vista y pensó lo peor

y le pidió a Dios terminar su trabajo

y pudo hacerlo

la mujer la miró sorprendida: llevaba años con una presencia que atacaba a todo aquél que la tocara

le hiciste un exorcismo, concluyo

y lety dice: no sé, sólo sé que Dios estuvo conmigo

en mi caso no fue tan grave: yo era la masa

y ella la panadera

el mundo afuera el horno listo

retrato

de la cintura para abajo

me he mirado bien

tengo un cuerpo que se parece mucho a un caballo

las ancas son el punto más elevado (aún)

de la osamenta

mi cuerpo parece estar a punto de echar a correr

pero no se mueve

los senos se resisten a perder la guerra

contra la gravedad: enemiga terca, inevitable, feroz

y que no acepta prórroga

las manos tiemblan más que antes

y se arrugan con pereza

tomando sol

poco a poco el cuerpo le pertenece al tiempo

a la intemperie

nos echamos a perder fuera del refrigerador de la juventud

tan sobrevalorada por otro lado

los demás ven cómo se nos cae la piel

la cara

la cara es una masa elástica, material para galletas

la cara se cae

los párpados se entornan y se pone encima de ellos

una puesta de sol permanente

que impide que abran del todo, como una persiana atorada

con algo

y eso somos, no?

un cuerpo con obstáculos,

un cuerpo atorado en una parte antes de caer del todo

a esa obscuridad que suponemos el fin

los brazos suaves

las manos lánguidas

los pies tristes

todo será para la tierra

aun si ella no quiera recibir nada más

mi vientre me recuerda a mi abuela

una mujer con cuerpo de caballo también

y vientre generoso

tuvo once hijos

le sobrevivieron seis

y su estómago grande podía hacer espacio para sandías

o melones

ella una mujer ancestral: senos enormes, culo enorme; en esas ancas cabía Troya

entera

la tierra del sur del país entera

mi madre estuvo ahí

todas las mujeres estuvieron ahí

en ese vientre moreno

y de ahí salimos para correr

en esta llanura vacía

lugares comunes

algo que he aprendido sobre los hombres y mujeres es que aman las puestas de sol tanto o más como al chocolate. nadie dice Ohhh, el chocolate lo preparan mejor en Suiza, o bueno, está bien pero en Oaxaca es más rico. Igual con las puestas de sol: la pieza naranja/roja cae sobre el agua. y pum, al instante se hace la obscuridad. sin embargo, he visto caer la luz amarilla sobre el sur de la Cdmx y puedo decir que es algo único. porque esa luz vieja, usada, oxidada, en esos edificios, en ese cielo cansado y que se rinde, sólo se da pocas semanas al año.

biodegradable

me rehice

de otro material

esta vez elegí el plástico

puede durar cientos de años en la tierra

puede durar millones de años después de que la tierra deje de existir

amo el plástico

puede tener color intenso

color verde como una montaña en época de lluvias

un verde que ilumina los ojos y siembra cosas en la pupila

puede ser rojo o amarillo, como desees

entonces quise ser de ese mismo material

que los pañales, las bolsas de compras, los aretes grandes

quiero ser vista y brillosa

quiero ser durable

un rato más en la tierra

un rato más que las flores y los arbustos

un rato más que las madres preocuponas

corriendo detrás de los hijos

todo es injusto o triste o sucio o necesita arreglos

el dios de plástico sopla en el ombligo de sus hijos

y derrama en ellos eso que los hace eternos

podemos perdurar en la tierra

y dañar el planeta como el metal más fulminante

como una bomba nuclear.

no hay mayor vida eterna que esa