caminar en el desierto

no sé qué pensar

nunca sé qué pensar

soy yo simón del desierto

vestida de negro

el viento la arena las dunas

no hay tierra prometida

ni espejismos

ni caballos

un horizonte hecho de tierra

soplando sobre sí misma

como si fuera lluvia sobre el mar

naturaleza del tedio

de la sequía

de piel con escamas

una vez fuimos de agua

en un mundo otro

éramos de río

éramos de bosque

no sé qué pensar en este amarillo pálido

había ciudades donde tropezabas con gente en el transporte

en las avenidas

tomabas cafés o whisky, hacías citas

mirémonos ahora

hay que caminar días y noches para encontrar un alma

que como tú

y como yo

no sabe qué pensar

el cerebro es una olla sin tapa

y lo que había dentro se consumió

como todo se consume

a fuerza de calor

o de vacío

nacimiento

las personas nacemos de una manera extrañísima

como si fuera un paracaídas la madre

caemos de un vientre húmedo

y flotamos durante un rato en un agua quieta

y abrimos los ojos cuando salimos de ahí

extraños para siempre en la tierra

con rabia dura

y las manos cerradas a punto del golpe