turista

la más sobresaliente de todas nosotras era la mujer de origen indio

[que vivía en Chicago]

un caso aparte como se dice,

desde el inicio quería ver las cosas por encima

con pereza pero con ojo evaluador

 

el día de la fiesta supo que los nativos estaban invitados, fue a preguntarme

consternada si debía cerrar su cuarto porque tenía cosas de valor

Claro, es mejor que te encierres y no salgas, pase lo que pase, dije

pocos días antes de eso, en la fiesta del Candomblé preguntaba qué significa esto, qué aquéllo,

típicas preguntas de americano:

todo lo miran con ojos de televidente y esperan que la vida real tenga a un chico blanco, explicando las costumbres, lo exótico del mundo

salen de su país, toman vuelos de 20 horas, toman un ferry, un taxi y cuando llegan al lugar esperan que todo sea como su guía exprés anuncia, certifica

No deje de visitar tal lugar, comer tal cosa, hacer eso, tomar la foto, catalogue, sonría a los lugareños, no demuestre el miedo

logré verla como ella ve todo: con sorpresa y escándalo:

masticaba todo sin saber qué comía y decía How delicious, Oh my God how lovely

yo decía Yes, of course

hizo varios viajes de mototaxi por la isla,

los conductores eran muy jóvenes y ella,

abrazada a ellos,

amó sentir, lo dijo tal cual,

a powerful engine throbbing between my thighs,

además del viento y la velocidad, eso se sobreentiende

lo más curioso, debo decir, fue que durante ese tiempo se le ocurrió hacer el mismo proyecto que yo tenía, y aun afirmó, orgullosa, es por tu influencia,ves?

quedátelo, tengo muchos más del lugar de donde vengo, alcancé a decir, sin mucho interés para entonces en resguardar el mundo de las ideas

odio ser la policía de algo, mucho más de lo que se me ocurre por azar

todo es platón: sombras-ideas que no logran fijarse en la maleza

pero vi por la falta de inteligencia de sus ojos indios que no tenía la menor idea de nada

 

comía por tres personas, y se despertaba a las dos-tres de la mañana a asaltar el refrigerador

le tomó un amor auténtico a la cocinera

aunque no pudo hablar con nadie de verdad

sólo decía sí muchas gracias, buen día

se ponía frente al mar pensando que era la misma agua que recorre el mundo

que ella podría escribir sobre eso y vender esos textos a tres revistas

entonces el tiempo de silencio era una máquina tragamonedas

ella ganaba frente al mar haciendo cuentas

3000 palabras por día era la meta

3000 imagínate

yo, a mi vez, pensaba escribir sobre ella pero nadie absolutamente nadie me dará un peso por mis pensamientos

es una pena una pena total

pero así es esto, el mundo es ganado por seres hechos de mantequilla, la más dañina, la más barata,

puestos al sol

 

 

 

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