llamadas telefónicas

no me había dado cuenta

estabas atrás de mí, respirabas

pero no decías nada

respirabas suave como un gatito pequeño

o cualquier otro animal doméstico

yo seguí por años conversando en la fiesta

mientras tú respirabas cerca de mi nuca

o espalda

la distancia era proporcional  a quién sabe qué código marcado por ti mismo

 

nunca supe sin embargo

que hablabas tan bajito que yo confundía palabras con aire

fue por eso que no podía mirarte

sospechaba tu presencia

como si uno tomara conciencia de algo, recordar el lugar donde perdimos algo, buscar el dinero en la cartera,

cosas así, detalles sin importancia

faltaban dos días para fin de año

la atmósfera era festiva

todos celebran lo grande o lo pequeño

eso es también proporcional a los códigos de cada uno

habrá quien celebre un hijo,

una destreza adquirida

o un cielo rosa

o que los cactus no se han muerto

hay quien celebra no tener jaqueca

por estúpido que pueda parecerte

yo  no,

yo estaba en algo parecido a una nube, sobrevolando todo

pero no superior, no mirando hacia abajo displicente

sino más bien ida del lugar, de la charla, del tiempo actual

una nube casi subterránea

de sótano obscuro

mi mente en ese instante era eso, mientras tú respirabas sin que yo pudiera verte

yo estaba en otro lado

un sitio sin estado sentimental: no había ahí nada

era obscuro pero no sentía miedo

¿recuerdas esos teléfonos viejos que funcionaban con monedas?

la vida era el teléfono, yo era la moneda

entrando a lo desconocido, a lo vertical,

a la comunicación verbal,

se hacía contacto, algo sucedía

algo que no sé explicar

pero se hacía contacto

y alguien del otro lado respondía por fin

 

Advertisements

retrato

qué hacer con el tiempo

mirar películas, cuadros, cantar canciones

bailar en las madrugadas aun sin gana

luis creía que la mejor manera de usar el tiempo

era encerrarlo en una idea

si miras mucho rato esa idea

puede llevarte al paso de los días y las semanas

luis tenía ganas de hornear pasteles y dormir con su vecina, lía

que tendía la ropa interior frente a su ventana, la que da a la cocina

soñaba con esas bragas de colores, casi infantiles

luis miraba miraba miraba

y lía era una idea

una idea fija con facciones en su memoria quizá no tan fieles a la lía verdadera

pero eso es la memoria: un esfuerzo prolongado aun sin fidelidad

luis pedía poco para vivir

azúcar,  sombras y luces, amor furtivo, sandwiches de jamón con mantequilla, leche antes de dormir,

poderse mirar al espejo y saber quién era

aunque no tuviera idea de eso mismo

luis podía mirar cuadros en los museos por horas

luego más tarde trataría de retenerlos en sus detalles

pero el esfuerzo lo agotaba, quedaba algo, una impresión, un gesto

una niña en un bosque

los estibadores con mangas subidas

las cortinas rojo subido de alguna casa

rica

los candelabros

los ojos de algunos poderosos

los ojos de los sin poder

la mujer con la cabeza del enemigo en el regazo

y la ropa interior de lía

todo eso mezclado en un platón

mental

rompecabezas

sus palabras caen como gotas en el interior de la cabeza

antes de perderse en la bruma de todo sueño

 

 

dejar de crecer

si mis padres hubieran tenido mascotas

si nos hubieran dejado a nosotros tener mascotas

quizá podríamos ser más algo

no sé,

dadivosos

empáticos

pero fuimos criados en una jaula estoica

aguantar la respiración era la premisa

no hacer ruido

caminar en la orilla acolchonada de la casa

mi hermana mayor es cuidadora de un rebaño de niños de edad preescolar

yo no salgo de casa a menos que sea urgente

ella y yo somos por dentro

un dulce dejado para después

como premio

pero que se olvida pronto

dulces envueltos para nadie