clase obrera

los hombres instalan ventanas

les lleva ocho horas colocar 12 ventanales

ganarán 4100 pesos

los ventanales dan a un parque

los parques no ganarán nada

ni los hombres irán al parque después a descansar

o a planear cómo gastarse el dinero

más bien correrán, comerán algo con prisa súbita

harán hora y media en un colectivo, dos metros y un colectivo más

cuando llegan a su propia sala

con ventanas que no cuestan 4100 pesos

sin parque afuera

ni parque cerca

tampoco podrán pensar

en nada

 

una versión de Jonás

confieso haberme puesto ahí

a propósito

en la bandeja plateada de los bocadillos

 

tú comiste de un solo bocado

hablabas sobre Rusia

y la familia del último Zar

fascinado horrorizado

dulcificado porque estaba yo en tu boca

 

nada volvió a ser igual

era yo el más dulce platillo

en el estómago del último hombre

sabíamos cómo iba a terminar eso

 

sin embargo sin embargo

no es así que uno come al otro

y lo vomita

aun si lo ama con todo el cuerpo

su historia personal

su amor por los libros

su historia entera de generaciones enteras

¿no es así?

 

ya ya ya

reposo en las paredes de ti, de esa humedad tibia

que eres

me siento a gusto

y pienso antes de irme para siempre

que fue bueno estar adentro

conocerte

amarte desde ahí

otro anonimato

 

tú a partir de ahora serás otro

desde el interior yo grito

lo que dices

y eso es bueno

porque las palabras saldrán empujadas

listas para

defenderte en caso necesario

soy yo un ejército

no lo olvides

mi cuerpo en el tuyo

un castillo con el puente extendido

 

dejemos entrar a todos los zares

a las princesas de vestidos sucios

a los vendedores de la calle

a los pordioseros

a los ciegos del metro

a los malos cantantes

a todos

 

seamos tú y yo

un lenguaje propio

una palabra sobre otra

balbuceemos juntos

seamos ahora, sí, no, nuncamente, sobriamente,

antes que nada, ahora,

un sí en voz baja

grito desde tu interior

y tú escuchas y callas

 

 

 

 

arder

No sabías de bueno malo

sabías que era necesario arder

como arde un día

un auto

[en las películas de domingo en la tarde

 

el amor un aprendizaje

lento y estúpido

salido del vientre con fórceps

el cirujano en esos casos con guantes de sangre

suele decir No podíamos hacer otra cosa

[porque nunca pueden hacer otra cosa

 

las zarzas son ardientes

las mulatas

la música caribeña

tú en llamas en medio de la sala

bailando sin ritmo

con un país tropical dentro de ti

y afuera hay nieve

 

extrañas todo dices

quieres irte dices

en la tercera copa de whisky sin agua

miras con ojos de Bogart

en blanco y negro

ojos de cachorro

 

los invitados se conmueven

cómo no hacerlo si ardes pero lloras

tu fiebre es contagiosa

una fiebre antillana

fiebre de pescador

tres días en el barco y nada de peces

ese tipo de fiebre

fiebre de sol

fiebre de mar tibio

los mares no son iguales afirmas

con ojos de cachorro o caricatura japonesa

nada como el Pacífico y tu mente abandona la fiesta

y vuelve a estar con los tuyos que son otros

lejos

y sin ropa

 

te veo

pienso en Jean Rhys cuando te veo

pienso en ella mucho

perdida en Londres, acostándose con hombres que no quería

ardiendo en un país frío

sin nada dentro

mas que la pura nostalgia hecha llama

[o el whisky

y con eso tuvo

para morir a cuentagotas

 

Me pongo a tu lado

me miras lloras sin saber quién soy

pero no importa

te comprendo

para entonces tus lágrimas cubren tu camisa de un modo poco elegante

lo sabes te disculpas

me acerco te suelto al oído:

Vete ahora. Vete. No permanezcas en el hielo.

No nacimos para ser esquimales. El hielo consume

como otro tipo de fuego.

Vete ahora. Yo te cubro la espalda, diré que fuiste a descansar un poco.

No diré nada, aun si me torturan. Pero aquí no torturan ni matan a nadie.

[No como nosotros entendemos matar.

 

Entendiste. Pude ver que entendiste.

Horas después no estabas en la fiesta.

Los invitados notaron que algo hacía falta,

una aceituna en el trago

un olor de algo real

los amantes dejaron de amarse por años

nada volvería a ser igual

y yo no sabría del calor del cuerpo

nunca más

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

razones de Rambo

me gusta cuando piensas en los otros baby

no cuando haces letreros de tu perro perdido

y comienzas

“Hola, me llamo Tonino,

me perdí en la calle de López,

y soy muy guapo”

 

me gusta que me lamas los dedos de los pies

y que pongas tu cuerpo encima como una colcha

pesada,  acogedora

tu cuerpo es la nave espacial

con una luz mirando a la tierra

yo soy la tierra

 

no me gusta nada baby

cuando no te pones condón

y finges tener sexo sólo conmigo

 

no soy posesiva bebé

pero cuando hablas así no eres mi persona favorita

tu modo de mirarme las piernas

con ganas de que nadie más me mire

 

no es fácil pertenecer

te digo te digo te digo

nadie es de nadie

pero te ríes y mandas doce mensajes al día que dicen

dónde estás amor

te echo de menos

 

sucede que el amor es Rambo en un Vietnam imaginario

secuelas de una guerra

un hombre con metralleta dispuesto a amputar a todos por una noble causa

 

 

Rambo toma el té en los descansos de las escenas

se ve cansado, aún más de lo que el papel requiere

sus manos son grandes, sus músculos se engrasan con aceite para bebé

Rambo dijo apenas veinticinco palabras en un filme de 107 minutos

Rambo tiene problemas con el lenguaje

no sabe decir bebé, he luchado, triunfé, liberé a los prisioneros

 

me gusta cuando piensas en los otros baby

y haces la cena y me cuentas tu día

y yo hablo de Rambo por horas

como si fuera un libro o un día en la oficina

 

cuando no me imaginas con otros hombres

podemos dormir abrazados con nuestros brazos enteros

las piernas enteras

sin que nadie venga a la recámara con un machete y una cinta en la cabeza

los ojos justicieros locos

puestos en la oscuridad de cuarto mirándonos dormir

sin hacer ruido

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

monogamia

No conocí a las esposas de mis hombres

(todos ellos con un perfil particular

quijada pronunciada, altos, morenos, manos alargadas

temblaban al verme y, sospecho, al no verlas a ellas, las dueñas del tiempo)

 

las imaginé redondas, endulzadas por una vida relativamente simple aunque a veces se  estresaban  un poco,

al retrasar la cena,

un niño que se niega a lavar los dientes, comer o dormir como hacen los niños normales del mundo

imaginé que todas ellas eran una sola mujer

ojos de vaca: llenos de amor

ganaron la batalla de un matrimonio dócil

sin haber sacado el cuchillo del cajón de la cocina

 

yo los despedía aún febriles

ellas los recibían calmados y en paz

como si hubieran ido a misa:

con fe y con culpa como hacen los hombres normales del mundo

 

me habría encantado  hacer una fiesta sólo para ellas

yo usaría un vestido azul

y ellas sabrían quién era yo

y todas sabrían quiénes eran las demás

 

se darían consejos del hogar y la crianza

de cómo lograr mantener atados a los maridos

con un hilo suave pero flexible de amor y chantajes finos que no se deben creer

cada una tendría un vaso de vino y en la otra mano el hilo amarrado, como debe ser

 

yo no soy el centro de esta historia cruzada

a los veintisiete hombres que amé

los regresé a tiempo

nunca me excedí

no hay que dejar que el cuerpo tierno domine

para que haya amor debe haber contención y brindé

en la fiesta imaginaria con mis rivales

ellas sonreían llenas de agradecimiento

porque su plan no fue alterado

ellas eran las señoras

y yo la anfitriona

de un corazón tan grande

de un alma tan poderosa

que no tomé a ningún hombre para mí

los alimenté de mí

y los dejé libres

como a cualquier hombre normal de este mundo

 

in bed drinking coffee

in bed drinking coffee

suena mejor en inglés (dije)

tú: suena a película de Jarmush

 

mañanas largas con un sol de rabia afuera

pero la tele, el café, un sueño a medias

eso flota sobre nosotros

 

¿imaginas un cementerio donde vayan a parar las palabras no dichas?

¿qué dirían las lápidas?

“Palabra referida a un sentimiento indefinido…”

“Palabra cruzada entre la fascinación y el asco”

“Palabra número 3467 sobre la intención de comunicar”

“Palabra que explica una sensación de haber ido a la guerra, matar hombres

y luego sentarse a comer un almuerzo como si nada”

“Expresión que contiene una historia trunca de la infancia pero que no se pudo corroborar por falta de testigos, un hermano por ejemplo, o una vecina atenta, o una madre afectuosa”

“Sensación de pereza y culpa y placer, todo junto, cuando se toma café en la cama”

 

piensas demasiado en las cosas

 

 

La ciudad estaba afuera. Todo está afuera si lo piensas. La calle, la gente, los hombres que arreglan cafeteras descompuestas, los meseros, los vendedores de boletos para el museo, las mujeres jóvenes que caminan con el pelo sobre los hombros sin imaginar desgracias futuras, los niños en patinetas. Un afuera tan iluminado que lastima. El sol sobre nosotros, sin sombrero alguno. Parece el caribe  pero no hay mar. No hay humedad hoy, ¿sientes cómo la piel se hace para atrás? estamos tan secos como tierra. Somos tierra, bueno, más bien polvo. Qué extraño. Saber que vivimos por ejercicio de materia y volumen.