banquete

me hubiera gustado casarme

una fiesta, mis padres, mis tíos,

mis amigos de la escuela

un brindis

un banquete,

todo eso que hace una fiesta.

un novio, claro.

un novio que hubiera sido lo mejor de la vida

el mejor de todos.

en un momento dado, dejaríamos de bailar para darnos besos

sin remedio

porque el amor es así: traslúcido e involuntario

como un crimen pasional

encontraron el cuerpo tirado en la cocina con 25 puñaladas

pero el autor no sabe qué pasó

yo quería ese amor

ese novio

esa fiesta

el vestido hubiera sido blanco, largo, y con algunos detalles sobrios

pero elegantes;

habríamos dado a los invitados vino y almendras y frutos secos

conmemorar que el amor estaba hecho de azúcar y de cierto amargor

nos habríamos ido de viaje

muchas fotos

muchas felicitaciones

porque no sólo de amor viven los recién casados sino de buenos

deseos

de buen deseo

pero nada de esto sucedió.

tuve que aprender la vida sola

sin artificios

sin novio alguno

sin buenos deseos

porque a las mujeres solas

nos tratan como deidades: antiguas, escuálidas mujeres sin hombres

solas, solas, armadas con libros y un buen dinero

a las que nadie se acerca nunca

por temor a quemarse los dedos o los ojos

el cuerpo entero;

da igual si tenemos treinta o setenta años

da igual

somos intocables

pueden pedirnos deseos

salud o empleo para los seres que más quieren,

pueden pedirnos algo

pero lo único que darán por ese pedimento

es una vela encendida

cera que se gasta

blanca como un vestido de boda

 

 

 

ciudad de méxico, centro histórico, 17:35 pm

¿qué esperabas?

una ciudad que reproduce gente, ácaros,

seres multimedia,

vendedores de a pie,

multifacéticos,

seres grito pelado, sin edad, con ojos en otra parte,

con la cabeza en otra parte,

amenazados de hambre, de maña de vivir;

una ciudad lo contrario de adormecida

grito climático, lluvia ensordecedora,

ruido de máquina, un molino,

un triturador de alimentos gigante

un secador de pelo

una licuadora potentísima

en medio de ese estómago molesto

tripas crujientes

malsanas

estamos;

sin saber a dónde movernos

el metro es una serpiente molesta

los taxis no se mueven

el tiempo está suspendido

el ruido lo abarca todo

quieres salir pero antes debes hallar la entrada al metro

quieres salir pero compra los audífonos a 20 pesos

las agujas para coser,

la torta de tamal,

dale limosna a todos esos sin piernas

muertos de hambre

 

¿viste a ése?

en medio de la calle frente a una de las catedrales más hermosas del mundo

instala su espectáculo:

silla de ruedas, con sombrilla a colores (como las de la playa)

su cuerpo descompuesto, roto,

su cara preparada

para caminar tienes que rodearlo, no hay más,

está el otro echado en el suelo con los munoñes tendidos y las prótesis

donde debían ir las piernas

es tan calculado

que no hay misericordia

hay otra cosa

hay conciencia del ruido

de la falta de amor

de la falta de fe

todo eso justo frente a la catedral, de las más bellas del mundo,

colocada ahí, frente a los inválidos, los ciegos

los sin nada

en el centro del ruido más opaco

de una ciudad que conoce por lo menos tres mil etapas de ruinas,

una ciudad que se hunde y flota y se hunde y flota

un patito en la bañera

nadie sabe qué es murmullo, si el amor como el odio

como la búsqueda de cualquier moneda

tiene que hacerse a gritos, a empujones

al sálvese quien pueda

el amor no duele

es la herida abierta de todos esos que piden dinero

te muestran, si quieres, una receta vieja de las medicinas que deben

comprar para seguir vivos

y tú, como microempresario puedes decidir invertir o no en el negocio

lo demás es otra cosa

 

 

 

Plan de retiro 

Ahora que deje la ciudad

y me vaya al campo o al mar

tendré casa con patio y un perro que se llamará Euclides

 

Serán sus ojos dos piedras humeantes

y me querrá mucho

como mi padre cuando vivía

yo, a cambio de ese amor, lo alimentaré

lo llevaré a pasear al campo o al mar

donde logre instalarme

 

Con el paso del tiempo, me pondré en el quicio de la puerta

esperando algo

mirando hacia ninguna parte

 

Seré de algo de lo que no he sido aún

de hierro

de crema de cacahuate

de odio

de alegría

 

Seré yo sola mi gana de vivir

de comer

de nadar con ropa si quisiera

de no dormir

 

Será mío el mundo como nunca lo ha sido

y moriré, si todo sale bien,

y dios mira desde la casa de enfrente

con los ojos cerrados y un poco de saliva en la boca

: la radio prendida

el viento de la casa de campo o del mar

ondeará las cortinas y la tarde caerá

sin prisa como ha sido siempre

antes… después… de cada uno vivo o muerto

analogía

el amor es una playa

sembrada con minas

[las manos que las pusieron ahí

eran manos fuertes, expertas, sucias,

con venas pronunciadas con tonos distintos en la piel

por los efectos del sol

manos suicidas]

pero tú insistes en ir y poner la toalla rosa

comprada en oferta

y sentarte en flor de loto a mirar el mar

el sol

la bruma

y caminar de la mano conmigo

flotar en la arena sin pensar

nunca nunca

nunca

qué hacer en caso de pisar de fuerte

 

fuera de práctica

Cuando los doce hombres

al unísono

me dijeron que no podían amarme

comprendí

que el amor es un juego de pelota

donde la banca grita: Tírala, tírala

y yo titubeo ante la red

no sé qué sigue

pero la tensión es sexual

el destino de dos o tres países en guerra dependen de mi saque

y yo, como debíamos saber antes,

no atiné

perdí

no tuve la fuerza necesaria

el impulso

era una mujer ridícula

haciendo lo que las mujeres ridículas hacen

tirar, tirar, tirar la pelota

pensando que alguien la echará de vuelta

pero no hay nadie del otro lado

nadie

ese objeto del amor

que viste de shorts blancos, camisa de polo

cabello en su sitio

toma un martini, sonríe,

dos arrugas se le notan en la piel bronceada: un hombre marcado

sin drama, finge que no fue querido en su infancia

pero el brillo de los ojos lo delata, el drama comprado,

el título comprado, el empleo ideal;

ajeno al ejercicio amoroso que fue llevado en su nombre

sonríe

mientras yo, yo

a pleno sol

lucho con la pelota, la red, la banca que grita

Tírala, tírala, sé feliz como nunca

sé feliz,

cásate

compra ese departamento

adopta a ese niño,

reconcíliate con tu madre

acepta ese empleo

tira la puta pelota

de una puta vez

 

 

 

 

 

nado libre

¿qué pasaría con nosotros los nadadores

si nos quitaran los carriles en la alberca?

nadaríamos cuerpo a cuerpo

tan juntos quizá que

olvidáramos que tenemos un cuerpo

y que ese cuerpo es llevado hacia adelante

en una dirección invisible

ya marcada por alguien

adelante tope regreso adelante tope regreso

cuerpos como ranas

más que peces

más que tiburones

más que plantas bailadoras

ranas

simples ranas

haciendo croac en el azul traslúcido como tela delgadísima

los ojos detrás de goggles

el cabello sujeto en gorros elásticos

moviéndonos con la gracia parca

básica

con la fuerza que nos queda:

columnas de un edificio

que va hacia ninguna parte

pero continúa

 

Clase media

Nunca tuve un empleo

que amara de verdad

 

Un empleo con uniforme

donde me pusieran en un muro

con un cartel abajo

“Empleado del mes”

 

Me hubiera gustado

me hubiera gustado mucho

Ser azafata, vendedora de departamentos,

cajera de banco

empresaria

cualquier cosa vamos

que un simple crecer adusto y sin propósito

que un simple flotar

de un lado a otro

sin haber formado parte de un club

un grupo de señoras en el salón de belleza

de una clase de nado

de los desayunos los martes después de dejar a los niños en el colegio

 

Nada de eso

Pasé de un empleo a otro con prisa de

saberlo todo

y luego ir a otra parte una vez que ya sabía

me aburrí tan espantosamente

en cada uno de ellos

ver la misma gente

la misma charla

debí haber resistido 30 años

en un espacio reducido

Pero ay

me fui

 

Fui la renunciadora

pálida y arrepentida

quería ver qué más de todo

debía haber algo mejor

quise pensar

pero no

 

Fuera de esos espacios reducidísimos

tampoco hubo gran cosa

una humedad de ciudad anciana

pobreza sin romanticismos

una soledad demasiado demasiado

dócil