todo lo que pueda comer

nunca pude aguantar esos

lugares que ofertan Todo lo que pueda comer por tal cantidad

es casi inmoral ir a un sitio a meterse toda la comida

que quepa dentro de un cuerpo, digamos de 1.64 mts

y con cierta capacidad torácica

 

pero la gente va a estos sitios y cual camellos

se atascan como plomerías

 

la promesa del futuro que es el alimento

una sandía entera te puede caber

si te esfuerzas

si masticas lentamente

una sandía, tres panes frescos,

un buen trozo de carne

una ración para tres de spaguetti con crema y tocino

media docena de camarones

y si aún respiras

un bocadito de atún

o una rebanada, no, mejor dos rebanadas de pastel

tres bebidas burbujeantes

 

para ese momento no puedes pensar claramente

pero masticas

masticas,

agotado,

sin saber muy bien por qué

 

 

 

 

puerta de a lado

espero desde hace meses que mis vecinos se muden,

sean prósperos

se lleven su ruido insoportable

los aullidos

las pataletas, los desganos del día a día

 

 

Les deseo bien:

que la madre, aún joven,

se case, halle un amor obrero,

un amor intenso,

que acuda a la misma hora al final de la tarde

harta de todo pero dispuesta a hacer la cena;

y paola y arturo, esos nenes hermosos producto de la mala atención y el exceso de azúcar

sean buenos ciudadanos en el futuro

porque ahora sólo pueden ser hoolingans en pequeño,

delincuentes,

azotando la puerta,

a gritos siempre, siempre

pobres, tan pobres

 

Marchan en los pasillos como ejército entrenado,

la abuela grita, ellos responden: Sí mi general

todo en orden:

ya hemos destruido lo que debía ser destruido.

 

La abuela, la madre, Katia (que le debe a bancos y tarjetas de crédito)

no saben qué hacer

qué sigue, hacia dónde moverse,

con los hermosos engendros

de la nula planeación familiar,

del amor aprisa, caluroso,

fallido

y gritan, a su vez, sólo gritan.

 

Paola y Arturo gritarán de manera fuerte y extendida

porque gritar es decir que no comen mierda

porque no fueron queridos sino aceptados, que no es lo mismo,

fueron criados como se cría lo inevitable:

con inercia y comida cada tres días;

 

Y crecen, sí, se trepan a la pared,

y tendrán hijos, lo sospecho,

hechos a semejanza:

hijos-Aullido:

dispuestos a acabarse el mundo por derecho de violencia

teoría de la evolución

A mis 41 años siete meses de edad

busco empleo.

nada del otro mundo:

las cosas no salieron como esperaba.

 

Mira, el otro día fui al cine

había un documental sobre prostitutas ya viejas

y tenían fe, esperanza, en el dinero

o el amor

que después de un rato se confunden

en una sola cosa

 

pero yo salí triste, no sé. ellas no estaban tristes pero yo sí

me sentí tan vacía de algo

porque a mis 41 años siete meses

yo no tenía ni fe ni dinero

ni promesas de entrevista de empleo

nada

 

llevo meses viviendo del préstamo de la madre

ese dinero que pocos hijos devuelven:

a la hora de la hora cuando pueden pagar recuerdan algo

y le llaman compensación al dinero porque el dinero

era la fe que teníamos en la madre, en la familia,

el marido, o lo que sea.

 

vi a esas prostitutas pobres, gordas, viejas, vivir al día

y sentí una envidia voraz,

vamos, como si hubiera visto el documental de los Rothschild

y sintiera sobre mí el peso del capitalismo histórico

e irreversible

 

pese a la mala fortuna, la mala crianza, las violaciones,

los malos clientes, las golpizas, los dientes incompletos,

la madre o padre que abandonan,

la orfandad, todo eso,

ellas tenían algo.

 

yo sólo tengo 41 años siete meses,

poco dinero en el banco, el de la madre que se agota pero sigue ahí,

resistiendo, terco, como veladora prendida;

tengo los caminos que no tomé

 

no fue culpa de nadie, o bueno,

sí, la culpa fue mía

por imaginar que cada camino es un demonio

y a los demonios, como a los dioses, hay que rendir tributo.

 

No estoy derrotada.

No.

El cuerpo tiene una inercia que el alma no comprende,

y es mejor así.

la incomprensión de esas fuerzas que nos poseen.

 

si llegáramos a comprender todo: presente, pasado, futuro,

como dicen las lectoras de cartas,

no podríamos salir de la recámara.

 

¿sabes qué es la calle? es reconocer la fuerza que se tiene

para ir ahí y darse de golpes.

¿estás preparado?

yo no. pero no tengo opción.

 

el dinero, la fe, los amantes, el pan,

la ropa limpia,

todo, todo, dura muy poco.

 

¿millones de años sobre la tierra, dices?

mira lo que he hecho de mí en tan poco tiempo.

 

manifiesto

solía estar todo el tiempo cansada

despertar, bañarme, desayunar algo

poner el pan en el tostador:

ya estaba cansada

 

hacía dos o tres cosas en el día

y volvía a casa

caminando lentamente

 

a veces tenía que salir a la tienda  a comprar cerveza

o pan

o leche

y eso me implicaba tanto esfuerzo

que llegaba al departamento jadeante

fracasada

me echaba entonces en cama

y me agotaba la programación de la tele

sonaba el teléfono pero no podía moverme a contestar

lo dejaba sonar y lo ignoraba

 

no dormía, me estacionaba como ballena varada en playa

y entraba a otra parte, oscura,

donde salía 12-16 horas después

 

cansada aún

siempre

agotada del tiempo

del día

de la noche

de la hora en que los mosquitos entran por las rendijas

a comerse la piel que encuentran

piel lánguida, rendida

puesta ahí como en el frutero

esperando, esperando que llegue algo

cualquier cosa,

la muerte por ejemplo

o un toquido en la puerta

 

 

 

 

 

Salvación

Toda esta historia es sobre mi hermano

podria decir mi madre

o mis 25 primos

pero no.

él debía ser salvado

yo quería salvarlo

salvarme

de esa musgo

plátina gelatinosa

llamada familia

con ese amor que absorbe

algodón 100% natural

ese amor viscoso

trampa para ciegos.

quise decirle Cuidado

poner el brazo enfrente para evitar su impacto

quise encerrarlo en un cuarto

y no dejarlo salir nunca

ni siquiera a respirar este aire

marítimo

tan saludable.

pero me quedé quieta

mirando cómo tomaba el camino opuesto:

hizo su propia familia

con musgo

y humedad por las paredes

fui yo la que no pudo salir

de ese cuarto

a respirar hasta donde dieran los pulmones

respirar tanto

que pudiera entrar El Pacífico

en mi cuerpo

y estar bien conmigo

capitán de siete mares

tocando tierra firme

después de mucho

mucho

tiempo

 

bicicleta

no aprendí nunca a andar en bicicleta

no le di la menor importancia

hasta que, absurdo, se puso de moda

todos van en bici, con bebés con chupón atrás,

cascos, rodilleras,

gladiadores urbanos.

vestidos de traje

vestidos vaporosos;

es natural moverse de un lugar a otro,

y matar dos pájaros de un tiro: por un lado

estar en forma (como sea la forma que se pretenda)

y llegar de manera más rápida;

contaminar menos es la premisa.

las nuevas generaciones se preocupan por el planeta

no consumen plástico, ni popotes,

los alimentos deben ser libres de pesticidas

el otro día vi en el súper huevos de pollos libres

(es decir, pollos que corretean en algún campo ficticio)

es como vivir en la portada de la revista bíblica  La Atalaya

donde hay un picnic y la gente comparte las uvas con personas de distintas razas

como en el metro, pero sin que nadie grite

Puto,

Marica,

Zorra,

Indio pata rajada,

Negro,

Maldito chino,

Puta,

y demás,

personas que disfrutan un día soleado, amorosos,

ahítas en su alma de amor limpio,

sin dobles intenciones ni voraces

ni egoístas.

a mí me conmueve tanta preocupación,

me hace creer que habitamos el post post post

del fin del mundo

pero siguen llegando las cuentas por correo,

puntuales,

feroces

sin descuentos posibles a los bienaventurados

Señor, no soy digno de que entres en mí pero una palabra tuya…

y el Señor, como sabemos, destruyó la ciudad y

los pollos libres dejaron de ser libres

y los apocalípticos fueron felices porque sólo ellos sabían el desenlace de un documental triste, como de la Segunda Guerra

y los Campos de exterminio

y el idioma empujado hacia adentro de los torturados, ya sabes, lo cuentan los libros;

por ahora, las personas sonríen, muestran las piernas en la bicicleta

y cantan una canción que sólo ellos pueden escuchar,

son libres como decir orgánicos en esos campos donde corretean

para poner un huevo sin demasiada luz artificial