domingo

no tiene nada de malo comer

sobre el fregadero,

mirando por la ventana el edificio de enfrente.

por fin han quitado el anuncio de Se vende.

caen las plantas sobre los balcones de ese edificio

más limpio y grande sin el anuncio ese.

 

nada tiene de malo

haber esperado años el ascenso que nunca se dio

 

ni de haber intentado amar a 553 mujeres

para ser exacto

lo que importa es que el intento y que llamaste y

mandaste mensajes y estuviste ahí cuando

llamaban ebrias en la madrugada

pidiéndote que pasaras por ellas o las recibieras en tu casa

y decías a todas, las 553, sí, acá te espero o voy por ti

 

nada tiene de malo que llames los domingos a tus dos únicos amigos

para ir al cine

pero ellos no pueden, nunca pueden,

fueron comidos por el hermoso sistema de los hijos

un sistema perfecto si lo piensas:

durante años los llevan a partidos de futbol, escuela, fiestas,

y durante años los verán partir a la universidad y a una ciudad

con mejores empleos

donde conocerán a alguien y tendrán hijos a quien llevar a los partidos, la escuela, y así…

pero por ahora los hijos son pequeños y tus amigos no pueden dejarlos de mirar un segundo

por si se caen de la cuna

o se meten algo a la boca,

o si se golpean entre ellos

porque aún no saben qué está bien y qué no

 

y tú te quedas sin ir al cine

comiendo en el fregadero

algún bocado del refrigerador

 

y piensas en las 553 oportunidades de haber sido ellos y de tener tus propios hijos

y una chica en casa que odiara las películas que ves

pero te soportara amablemente

porque te enseñaron que amar es soportar con amabilidad,

a tus padres les funcionó.

 

pero no, algo no salió como debías ser y

comes mirando por la ventana

imaginas el regateo de los nuevos propietarios con la inmobiliaria

imaginas que a su vez pondrán cortinas blancas como todos

y flores en el balcón como todos

y saldrán en dos autos a las 8:15 como todos

y regresarán por la noche, ya oscuro,

cansados y satisfechos de ese cansancio pues pudieron comprar ese departamento

en una buena calle

sin pensar en el futuro

como todos

porque pensar no ayuda en la resistencia

en la capa fría de las mañanas,

en las compras del súper los lunes en la noche

en salir al cine, a cenar, sólo para imaginar que no sólo se trabaja

pero es así: solo se trabaja

y ves pasar los años donde siempre

sin haber recibido el ascenso

comiendo el pollo frío o la pizza del día anterior

llenándote la cabeza con toda la claridad posible.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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días

Era la época en que comía tan rápido que mis

amigos tenían miedo

de lo que sucedía conmigo.

No pude dar explicación alguna.

De un día para otro

me dominó una prisa extraña

cierta inquietud sin nombre,,

de notar el agua salir del grifo

desbordada y poderosa,

un chorro dirigido al desagüe,

no hice nada por cerrarla.

La dejé salir, la dejé llegar a donde iba.

El agua llegó a donde, muy probablemente, iremos todos.

Cuando la cocina se inundó pensé que ya era suficiente.

 

Días aquellos en ver por la ventana sin ver nada,

sin pensar nada:

uno es un objeto sobre el paso del sol en la recámara.

Mañana, tarde, noche, da igual,

el sol viene, va, el agua se abre, la ventana se abre

y  lo único que puedo hacer es comer con prisa

imaginando que el camino de agua, de luz, de permanencia,

terminará de un momento a otro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

examen

1.

Anoche, en una cena con pocos amigos,

antes de servir la comida, nos pasó

que no pudimos abrir el frasco de palmitos.

Tres mujeres le dimos de golpes,

lo pusimos en agua hirviendo, con la tapa hacia el fuego,

pero fue imposible.

Los palmitos, blancos, nos miraban en su agua encantada, felices

en la prisión.

Yo propuse llamar a una banda de rock Los palmitos necios.

Y reímos por tonterías como esa.

Buscamos el nombre para una empresa nueva que una de ellas iba a emprender.

Se nos fue la noche con los hermosos lugares comunes,

la gana de hacer empresas mínimas, de entrega a domicilio, de hecho en casa,

la gana de hacer cualquier cosa.

Luego, cuando el novio de mi amiga llegó los palmitos ya no tenían importancia.

 

2.-Sobre la vida, anoche, pensé que teníamos el tiempo cortado y me dio por enumerar los hechos:

He tenido amigos, empleos, hombres,

hermano, padre,

compañeros de escuela.

he sido rica, y muy pobre.

tanto como se puede ser aquí,

en la Tierra.

He vivido, pues, quizá demasiado.

Rodeada de árboles, agua, y palabras mal colocadas.

Mi padre me tocaba la frente de niña cuando había sospecha de fiebre.

Mi esposo me metió al agua helada de la regadera cuando yo hervía de fiebre

por una infección de garganta que se fue complicando,

yo deliraba, soñaba, me dejaba conducir al baño.

Mi cuerpo me era ajeno.

Es lo más cercano que he estado de morir,

pero no quería hacerlo.

Mi esposo preparaba un concierto importante

y mi enfermedad parecía un chantaje extraño,

él así lo entendió.

 

Mi padre murió, por ejemplo, sin haber estado enfermo nunca

sin haber sufrido fiebre,

sin haber hecho chantaje a su esposa,

sin haber caído en necesidad.

prestaciones

La mayor aspiración de mi familia,

de mi generación,

de mis amigos

es tener un buen empleo.

Cualquier empleo.

Una plaza fija.

Vacaciones pagadas, prestaciones, café ilimitado, clips metálicos,

fotocopiadora en un cuarto aparte,

persianas de plástico, como tiras de algo blanco que permanece,

ah qué belleza el pvc fracturado,

no podemos aspirar a más porque no hay más.

lo sé, lo sabe mi familia, mis amigos,mi generación entera.

 

Y heme aquí, convertida en una gran empleada,

subida en el autobús del gran sueño de tantos,

dispuesta a gritar cuando los objetos se acercan al borde de la mesa.