mi amiga está de viaje

mi amiga me escribe, que está bien,

que la ciudad es hermosa,

que el dueño de la pescadería grita su nombre cuando la ve

en la calle.

que en un mes hizo tres amigos nuevos

y me manda fotos del lugar, la mayoría de flores y plantas

y un paisaje con agua, un lago, supongo.

es feliz, dice

está completa, asegura.

no quiere irse nunca de ahí, de la casa de piedra

y cafetera italiana,

un par de perros en un patio;

mis consejos son básicos:

resiste la belleza

compra un arma por cualquier cosa

nada es nunca fácil

lucha

despiértate sin necesidad de pastillas

ve a dormir sin necesidad de pastillas

pero no te alejes tanto de la farmacia, por cualquier cosa,

o del bar local, por cualquier cosa

¿sabes qué es necesitar algo?

justo a las 2:25 am si abres los ojos y te rodea la habitación obscura

en la silueta de los muebles

en la leve luz que entra por la ventana cerrada a medias

justo a esa hora recuerdas algo

no sé, algo de cuando eras niña, un gesto de tus padres,

un regalo de cumpleaños,

pero recuerda y quieres justo ahí que eso que recuerdas vuelva a ser

o a estar, que no es lo mismo,

que aparezca y sientas de nuevo

esa palabra

ese gesto;

y seras de nuevo tú a esa edad,

libre de ti misma adulta,

durmiendo en cama rentada, con las sábanas limpias ajenas

y el olor a limpio de una casa que no es la tuya

libre de ti como eres ahora

tan libre

que puedas cerrar los ojos y quizá morirte en paz

sin deber nada a nadie

como te enseñaron.

pon música suave en la radio, por cualquier cosa

 

 

 

 

 

 

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café

para hacer el mejor café conviene tener uno de buena calidad

-tostado y amargo-

agregar agua hirviendo

dejar caer

y esperar

se trata de la espera

ver fusionar el polvo y el agua

lección elemental

luego beberemos esa agua ahora más espesa

y ardiente

que nos hará bien pues hace despertar

y en este mundo mejor estar despiertos

nunca se sabe por dóne llegará la afrenta invisible

del sueño, la humillación,

el golpe al rostro,

el amor no correspondido,

la incomprensión,

o la pérdida de señal de internet,

el encuentro de un ex amante en el súper

cuando uno se viste tan mal

o hace mal día

o cualquier cosa que signifique notar que el muno está ahí

dispuesto a caer

como agua que hierve

 

 

playa

pido dos cervezas. porque hace calor.

un ceviche de camarón

y los totopos llegaron a la mesa.

letreros en la pared:

“se recibe el dólar a 16.00”

di un trago y miré alrededor.

los gringos rubios de todas las edades ahí, reunidos,

uno en muletas, niños,

viejos

mujeres

jóvenes guapos

puedo asegurar que el 80% pidió pescado a la plancha,

el resto ceviche.

y mala cerveza.

y guacamole

aman la mala cerveza y el gucamole. porque son gringos y las películas

hablan de  cerveza y el guacamole.

no piden sombreros charros porque no hay a la vista.

los turistas son tan predecibles como esa otra especie que surge de la necesidad: los guías de turistas,

malinches a la brava, justificando el amor por enseñar su país a los otros.

hoy, este guía le decía a la mujer asustada que le mostraba el brazo de su hijo rojo por el sol,

que le conseguiría él mismo la pomada.

la farmacia estaba enfrente. y la mujer confiaba la insolación a un extraño.

sólo porque sí.

cuando me fui, el lugar estaba casi vacío.

una marisquería es triste de noche,

¿dónde estarán esos blancos?

mañana inundarán las ruinas o las playas

o la tiendas, todo les da igual.

la experiencia es salir. decir dos palabras en español los hace sentirse

Cristóbal Colón.

estoy convencida, por cierto, que si hoy fuera ese día en que los barcos salieron de España a investigar las Indias, con los grados extras del calentamiento global,

ese Cristóbal Colón no hubiera convencido a la reina Isabel y no sale de su casa ni un carajo.

porque ahora, así como está el asunto, salir del hotel al restaurante y caminar 200 metros es una hazaña bárbara, más si estuvimos en la alberca y tomamos sol.

ya quisiera ver yo a estos blanquitos metidos en trajes metálicos, aguantando los moscos (que llegaron antes que toda vida en el mundo) y la malaria y el agua sucia,

estos blanquitos que preguntan ¿Y qué tipo de pescado es? como si supieran de pescados o

no sé,

sólo para no sentirse timados fuera de su país, y pagar lo que se pide.

qué triste es todo

los meseros al final se repartirán las propinas a partes iguales. se llevarán las sobras a casa.

y regresarán al día siguiente como si fuera el primer día de sus vidas.

 

 

vaca

la calidad de la carne corresponde a la grasa que rodea el corte,

es mejor saberlo de una vez.

la grasa es una frontera, blanca,

y apoya en todo momento a su compañera

aún cuando terminen,  bueno, ya sabemos,

con el fuego alto de la estufa.

se derretirán juntos y la sangre saldrá

pero la grasa

ella permanece. soldado, apache, guerrera,

consciente hasta el último minuto

y en el plato se contarán la vida,

la de antes,

la de la vaca o la ternera,

los días soleados, las moscas en los flancos.

es una buena vida

que termina ahora, hermana

en el tenedor

y escurre toda la vida

con ese jugo con el que viviste y fuiste entera, gorda, hermosa.

 

frascos

Un día que dejemos de coleccionar los botes de mayonesa, o salsa para espaguetis

seremos libres.

ejército de frascos bajo el fregadero.

Pienso en la guerra, cualquier guerra, cuando los veo, alineados y

listos.

Guardarán lo que haga falta dicen en ese silencio de vidrio y tapas de metal.

Seremos libres.

Lo sé.

Una vez que el apocalipsis llegue

y nos demos cuenta de que estamos de paso en la tierra

estamos hechos de calcio y pese a todo

el calcio es lo único que permanece-rá.

el calcio más que el amor

el calcio más que esos pañales de plástico que viven en el mar miles de años

un plancton que alimenta peces y que cuando los peces llegan a tu mesa

y pagas un dineral por comerlo asado o frito con papas

no dices pío.

¿sabes qué comió tu comida?

el calcio, el vidrio y los pañales verán el futuro:

tú no. Ni yo. ni tu madre ni tu amiga lesbiana aunque sea buena persona

nadia verá el futuro

pero se nos llena la boca de decir Mañana, Mañana, Mañana

no pasa nada, si te hace sentir mejor,

imagina que tu cuerpo cuando ya no estés dentro (por decirlo así)

flota como plancton y es un calcio que se mueve en el aire, en el agua,

en la materia que existe y es volátil,

y el calcio es una idea que va a muchas partes

y tú no sabrás nada, claro, pero

el mundo no se termina

tus ojos, sí, bueno, porque así son las cosas

se dormirán de golpe como en una borrachera épica

y pum

ya no formarás parte del mundo ni del instante

ni de la vida ulterior de las cosas.

 

 

 

cebollas

lo que admiro más de las cebollas es su capacidad

para renovarse

un día se quedan sin la capa del daño,

la que envejece, la que aguanta todo;

cada día una cáscara

más

cada día una cáscara menos.

la cebolla se queda desnuda, como fue creada en un principio,

ideal, transparente y blanca:

virginal,

una ventana a otro mundo.

La he tenido en mis manos y puedo saber qué piensa.

En su corazón puro y tierno

radica un botón protegido

a capa y espada;

un núcleo de inocencia

que, un buen día, sin venir a cuento,

-sin causar mella en el deterioro general del universo-

se irá como todo al bote de basura de la cocina.