apocalíptico

Esperé a los bárbaros, los esperé sentada

con la cara puesta en el camino

pero no llegaron.

me dijeron que estaban ocupados poniendo bombas

rajando con filo de machete el vientre de mujeres embarazadas

poniendo a prueba armas químicas en los sembradíos enemigos

llevan años así: soplan sus cañones de fuego y hay un pueblo menos en el mundo

nadie queda vivo

luego iríamos a ver los restos de sus vacijas, trozos de prendas ceremoniales

en los mismos museos que los bárbaros mantienen

vitrinas aclimatadas con huesos de esos niños

y mujeres violadas,

cráneos

fémures

con placas orgullosas del origen:

“Los hemos matado pero era para que ustedes pudieran contemplarlos aquí, vivos no sevían de mucho; el museo acepta donativos para continuar esta labor humanitaria”

libros sagrados, puertas de los templos, pedazos de joyas, el vaso del hombre de la casa,

objetos que no son nada

pero alumbran los ojos de los visitantes

comprenden el mundo, sienten el mundo puesto ahí, separado de su contexto;

no vendrán los bárbaros, no han comprendido que no tiene caso

ya

avanzar a tal velocidad en la destrucción;

no habrá sobrevivientes, ni esos espectadores

ni las tribus del Amazonas

ni el Amazonas

(mientras te lavas los dientes arrasan un trozo de selva)

no habrá más salvajes

ni lenguas nuevas

no habrá nada

y en el terreno vacío que será el mundo

donde no podrá crecer cosa viva

y el terreno seco que será el mundo

donde no podrá haber sed,

echaremos la cara al suelo, besaremos el suelo pues abajo, muy abajo,

adentro, muy adentro

había un planeta

y comprendíamos todo

lo que era comprensible

esa miseria humana que nos hace hombres porque ser hombre es ser miserable y tomar un arma, una piedra incluso, para arrojarla a alguien porque sí,

los bárbaros llegan por fin donde estoy: llegan a tiempo,

están cansados pero el convoy militar sigue su agenda

soy yo quien está en la mira

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arte

el límite de los odios

sucede que vas al concierto, todo bien, bonito.

la chica canta tangos y dramatiza, echa el cuerpo hacia delante, los brazos

extrañan a un amor invisible pero muy cercano de las primeras mesas;

viste top negro y falda cuero pegada al cuerpo.

alta, blanca, cabello largo, ojos claros y un acento del sur,

cuerpo deslumbrante sobre tacones altos,

vista de cerca lastimaba los ojos: demasiada belleza;

sufre cuando canta; no sé distinguir si finge o recuerda y sufre bien

como debe ser

me impresiona

su cara se frunce al recordar esas canciones

habló mucho de su padre, él cantaba las mismas historias de amor, de pérdida, de un barrio con casas de tejas,

irse para siempre de un sitio

volver para siempre a un sitio

amar y ser traicionado

nunca haber amado

de eso cantó mientras sonreía de modo sospechoso al guitarrista;

y él mismo arrugaba la cara y se mordía el labio superior mientras tocaba

de un modo sentido y profundo las canciones del padre de ella;

imaginé entonces que se querían

que quizá anduvieron y se seguían queriendo,

o que era un amor que comenzaba en guiños de canción y canción

una tensión sexual en el aire;

los meseros dejaron de pasar, nadie le daba un trago a su bebida

nadie comía

sólo estábamos ahí, viéndola apoderarse de nosotros;

sus manos tomaron nuestros corazones y los sacrificó de manera dulce

con uñas limpias arrancó la carne y sonreía a las cámaras;

el guitarrista pedía más aplausos;

nadie respiraba para entonces.

Regresamos a casa pero algo nos faltaba, ese dolor de ella,

ese amor de ella, esa belleza,

ese no sé qué que acompaña darse cuenta de lo frágiles que somos en el cansancio del día

cuando pedimos la cuenta y estamos tristes y

sacamos la cartera y pagamos y enfilamos los pasos a la cama

y no podremos dormir por horas porque esas canciones, dios, esas canciones

hablan de lugares que no conocemos y jamás iremos,

pero que duelen igual

no de modo exacto como si fuera un dolor nuestro, queda claro, pero duelen igual

como ese amor invisible entre ella y él

como el padre de ella que seguro murió y ella lo extraña

como el amor que todos esa noche recordamos y volvimos a amar y odiar porque estábamos solos sintiendo intensamente esa noche

todo el amor del mundo