Así definitivo como decir basta

Qué hacías de noche Sylvia Plath

asomándote al horno de ese modo.

Tus niños durmiendo.

Tus vecinos en calma soñando el porvenir.

Ganando los doláres de la vida.

Si hubieras podado el pasto.

Si hubieras dejado los niños con la madre.

Si no hubieras salido del cine triste.

Si no hubieras creído tan mal todo.

No habrías tapiado las ventanas de la casa y encendido el gas.

No habrías pensado en lo que siempre pensabas

Al ver llover

Al caer la tarde

En los días que estabas sola y era definitiva la soledad

Esas horas eternas.

Era cuestión de resistir.

De imaginar.

Pero esa noche  fue pesado el mundo

La idea del mañana

O tu infancia

O las caricias

Algo así debió pasar.

Y entonces

Entonces

preparaste la merienda de los niños

cerraste las puertas de tu casa

Y miraste llover

Cansada de todo

Por última vez cansada.

egoísmo

el egoísmo es una piedra tirada al pozo

una vez lanzada no hay modo de echarse atrás;

viaja hasta lo oscuro de abajo

trayectoria

caída

logro

yo aventé varias

miles debo admitir

y me arrepentía cada vez

pero ya estaba hecho: el lanzamiento.

si no te tumbas a mi lado no tendré cómo aprender

a contenerme

si no te acuestas ahora mismo, justo ahora, sí, ven,

no podré contener el brazo

el ojo sobre el blanco

tú que eres fuerza y luz

y algo suave que no adivino

tú que eres todo lo que yo no soy

por más que quiera;

amigo mío,

deberías venir

y hacerme dormir a fuerza de alegría

salva a la egoísta que siente crecer

en ella

un árbol:

impuro

un árbol negro

ramas como venas

son esas ramas las que avienta las piedras al pozo

nítidas

sin competencia alguna.

ven, amigo del alma, fuerza que me falta,

luz verdadera,

ven que el árbol crece

y los globos en los ojos no lo contienen ya

crece porque quiere sol que no haya dentro

crece porque quiere respirar lo que

no hay adentro

ven que el árbol camina en mi lugar

y su voluntad es férrea

las raíces asientan con fuerza

su poder de odio

y salto para que las ramas, las hojas, las flores, los frutos

acomoden su extensión natural

y yo pueda ser el cáliz,

ven, antes que esto, esto que llega,

devore lo que resta.