la mejor vida

estoy cansada de vivir

me decías en el teléfono

no de vivir-vivir sino de mi vida

debería hacer otra cosa

pero no sé bien qué

Londres en otoño y su frío caen sobre ti

al mismo tiempo cuando te sientes así

yo tuve una comida con dos estudiantes de Harvard

preguntan demasiado

los llevo al sitio más proletario del barrio

la vendedora pide limosna

músicos por todos lados

son una plaga nacional

hechos para tocarte en la cabeza con un trombón estridente

a falta de bienestar la estridencia

ellos ahí preguntando tanto como en documentaal

cómo es esto? qué opinas de tal cosa?

tú te fuiste a una mejor vida

los de harvard visitan mi ciudad desde su mejor vida

y siento que soy un poco de tarzán

explicando una selva anodina

pienso mucho en los que se fueron

en los que visitan un par de días o semanas y se van amando

todo

por lo que puedo notar toda persona que vive la mejor vida

se aburre para siempre

por eso pregunta, extraña

y toma fotos

los nativos tenemos dientes blancos

y sonreímos

 

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caminar en el desierto

no sé qué pensar

nunca sé qué pensar

soy yo simón del desierto

vestida de negro

el viento la arena las dunas

no hay tierra prometida

ni espejismos

ni caballos

un horizonte hecho de tierra

soplando sobre sí misma

como si fuera lluvia sobre el mar

naturaleza del tedio

de la sequía

de piel con escamas

una vez fuimos de agua

en un mundo otro

éramos de río

éramos de bosque

no sé qué pensar en este amarillo pálido

había ciudades donde tropezabas con gente en el transporte

en las avenidas

tomabas cafés o whisky, hacías citas

mirémonos ahora

hay que caminar días y noches para encontrar un alma

que como tú

y como yo

no sabe qué pensar

el cerebro es una olla sin tapa

y lo que había dentro se consumió

como todo se consume

a fuerza de calor

o de vacío

nacimiento

las personas nacemos de una manera extrañísima

como si fuera un paracaídas la madre

caemos de un vientre húmedo

y flotamos durante un rato en un agua quieta

y abrimos los ojos cuando salimos de ahí

extraños para siempre en la tierra

con rabia dura

y las manos cerradas a punto del golpe

 

Observaciones sosas

La administradora del edificio

Debía cambiar la luz del pasillo

Y me dio un foco.

Aun estamos a oscuras.

Llueve y el agua se acumula en los corredores

Pequeñas albercas

Cualquiera podría tropezarse y romperse el cuello

Especialmente si llega en la noche y enciende la luz

Y esa luz no existe.

Qué tanto hay de Dios en lo que hacemos?

Un chef que era muy infeliz en Nueva York

Me dio la respuesta

Porque se fue a Bali a conocer el auténtico chocolate

Y entonces fue feliz

Que es lo que todo hombre infeliz aspira

A sentir las cosas en las manos

Las cosas reales

No esta idea falsificada de lo real

Las noticias mienten

Los gobiernos mienten

El odio es una navaja en la barba de dios

Y tiene filo

lección

ve al supermercado a observar lechugas

el brócoli es una de las cosas más hermosas sobre la tierra

una cabeza de bebé

un árbol cortado

el pasillo de congelados respira en tus piernas cuando pasas

todo tiene un orden en el universo

carnes, frutas, verduras, todo existe en un montón dividido en especies:

tomates con tomates

papas con papas

y así sucesivamente

ve y piensa en la luz hiriente que inunda los pasillos

de suavizantes de telas

la vida es orden

y una separación de poquito en poquito

aprende eso

accidente

me había quebrado la muñeca

y tenía el yeso que hacía las tareas básicas verdaderas guerras

cara a cara

rompí el vaso en la cocina y corriste a ayudarme

gritaste: no te muevas (yo estaba descalza)

y limpiaste los fragmentos de vidrio y me rescataste del piso que era un peligro en potencia

hay vidrios muy pequeños, no puedes confiarte, aseguraste

debí saberlo entonces

eran las dos am

y me estabas preparando para lo que seguía

poco después te fuiste

porque hay pedazos de vidrio

casi imperceptibles

de viaje

los hombres que me amaron fueron tres:

un músico, un escritor y un sujeto que nunca tuvo un empleo

los tres eran muy pobres

por razones distintas

recuerdo todo eso ahora que la vida va y se enfría

como plato viejo

estoy en una casa prestada

hace ocho grados, los alpes tienen nieve

y llevo horas intentando abrir una botella de vino

me rompí la mano hace semanas

y no puedo sacar el corcho

me rindo y salgo a buscar al conserje

nadie en su pequeña caseta de vigilancia

entra un auto y salen dos adolescentes

una madre como de mi edad

debo verme ridícula: con la ropa prestada en un clima otro

mis pies en sandalias de playa

me vio rendida

y me preguntó si necesitaba ayuda

dije que sí

en dos segundos abrió la puta botella de vino y se metió a su casa cálida

y yo subí tres pisos con mucho cuidado, una botella abierta,

a imaginar la vida lejana de tres hombres muy pobres que alguna vez me amaron